La PremisaLas mujeres son la pieza perdida del rompecabezas de la pobreza

Al estar profundamente afectadas por la pobreza, las mujeres también poseen un gran potencial para eliminarla. No obstante, este potencial continúa desaprovechado en gran medida. Las mujeres siguen siendo la pieza perdida para resolver el rompecabezas de la pobreza.

Cuando a las mujeres se les concede la igualdad de oportunidades que es su derecho humano fundamental, el potencial para el desarrollo económico es sorprendente. La revista The Economist denominó a las mujeres “el motor más poderoso” del crecimiento económico global, al estimar que durante la última década, ellas han contribuido más que China a dicho crecimiento. Al mismo tiempo, la apertura de oportunidades para las mujeres constituye una estrategia demostrada para afrontar las numerosas manifestaciones de la pobreza, tales como el hambre, el analfabetismo, la desnutrición y las enfermedades, al igual que la mortalidad materna e infantil.

En el año 2000, los líderes del mundo se comprometieron a reducir la pobreza a la mitad para el año 2015. Sin embargo, a medio camino para que se cumpla el plazo, queda claro que muchos países no alcanzarán esta meta a menos que hagan algo radicalmente diferente.

Si bien más personas han salido de la pobreza en los últimos 50 años que en los 500 años anteriores, 1,2 mil millones todavía subsisten con menos de 1 dólar diario. Siete de cada 10 personas con hambre en el mundo son mujeres y niñas, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

Cuando a las mujeres se les concede la igualdad de oportunidades que es su derecho humano fundamental, los resultados en términos de avance económico son sorprendentes. La revista The Economist estima que durante la última década, el trabajo de las mujeres ha contribuido más que China al crecimiento global. El “milagro económico” de crecimiento sin precedentes que tuvo lugar en el Asia oriental entre 1965 y 1990 ofrece un ejemplo de cómo se deben unir todas las piezas del rompecabezas de la pobreza. Las brechas de género en educación se achicaron, se expandió el acceso a la planificación familiar y las mujeres pudieron demorar la maternidad y el matrimonio a medida que las mayores oportunidades laborales aumentaban su participación en la fuerza laboral. La contribución económica de las mujeres ayudó a reducir la pobreza y a estimular el crecimiento.

Al estar profundamente afectadas por la pobreza, las mujeres también poseen un gran potencial para eliminarla. Pero hasta que este potencial no sea reconocido y materializado, las mujeres continuarán siendo la pieza que falta en el rompecabezas para eliminar la pobreza y no disfrutarán plenamente de los beneficios del crecimiento económico al cual contribuyeron.

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