El Desafío Las mujeres están ausentes — y excluidas

Para las mujeres, la pobreza significa más que tener un ingreso escaso o ningún ingreso. Significa no tener control sobre sus ingresos, incluso en la familia. Significa perderse oportunidades porque no tienen poder ni voz. Significa quedar excluidas porque están omitidas, subvaloradas, desatendidas y subrepresentadas.

Las mujeres están ausentes — y excluidas — en muchos frentes. Se estima que el valor del trabajo no remunerado que efectúan las mujeres alcanza los 11 millones de millones de dólares, o casi el 50 por ciento del PBI mundial; sin embargo, este trabajo está ausente de las cuentas de ingresos nacionales, excluyendo a las mujeres de la seguridad social, los regimenes de pensiones y del acceso a los servicios públicos.

Desde el punto de vista del empleo remunerado, si bien cada vez más mujeres se suman a la fuerza laboral, éstas se agrupan predominantemente en el trabajo informal (de corto plazo, media jornada o bajo contratos laborales que las excluyen de las pensiones laborales y prestaciones de seguros de salud). Incluso en el empleo informal, los salarios que reciben las mujeres son inferiores a los de los hombres (en todo el mundo, los salarios de las mujeres representan entre el 73 y el 77 por ciento del salario de los hombres) y carecen de oportunidades similares de ascenso.

En demasiados países, a las mujeres y las niñas se les niega una educación sólida y no tienen acceso al crédito o a la posesión legal de tierras y propiedades, todos prerrequisitos para superar la pobreza.

Las mujeres también están ausentes de los espacios de toma de decisiones públicas con el poder para diseñar políticas sociales y económicas. Mientras las barreras sociales, culturales y económicas excluyan a las mujeres de una plena participación en la vida pública, la solución del rompecabezas de la pobreza continuará siendo difícil de lograr.

  • Si bien más personas han salido de la pobreza en los últimos 50 años que en los 500 años anteriores, más de 1,2 mil millones de personas todavía subsisten con menos de 1 dólar diario. A pesar de que en la mayoría de los países los datos sobre la pobreza que se informan no están desagregados por sexo, comúnmente se estima que las mujeres constituyen la mayoría de las personas pobres del mundo debido a un desigual acceso a los recursos y las oportunidades, a leyes agrarias y de sucesiones discriminatorias, y a una desigual distribución de los recursos en el hogar. El PMA informa que 7 de cada 10 personas con hambre en el mundo son mujeres y niñas.
  • De los 37 millones de personas que viven por debajo de la línea de pobreza en los Estados Unidos, 21 millones son mujeres, según cifras de 2006 de la oficina de censos de ese país.
  • Más de dos tercios del trabajo mundial no remunerado es realizado por mujeres; el equivalente a 11 billones de dólares (11 millones de millones) o casi el 50% del PBI mundial, según un estudio global del PNUD desde 1995. El lema informal de la Década de las Mujeres era "las mujeres realizan dos tercios del trabajo en el mundo, reciben el 10% de los ingresos mundiales y poseen el 1% de los medios de producción".
  • Según un informe de 2006 del PNUD, si la distancia promedio a la luna es de 394.400km, las mujeres sudafricanas caminan el equivalente a un viaje ida y vuelta a la luna 16 veces al día para proveer de agua a sus hogares.
  • Las mujeres están ausentes de las estadísticas sobre pobreza que miden la pobreza por hogar y no por personas: los sistemas de cuentas nacionales no incluyen el trabajo doméstico no remunerado como trabajo “productivo”.
  • Según un informe de 2004 elaborado por la OIT (y reafirmado en 2006), las mujeres constituyen aproximadamente el 60% de los trabajadores pobres, personas que trabajan pero que no ganan lo suficiente como para superar 1 dólar diario de ingreso.
  • En 2005 las mujeres en los Estados Unidos percibían sólo 77 céntimos por cada dólar que ganaba un hombre, según el Institute for Women's Poverty Research. En el mundo en desarrollo, el índice es sólo de 73 céntimos, según cálculos del Banco Mundial. Para las mujeres de color, la brecha es incluso mayor: las mujeres afroamericanas ganan 63 centavos y las latinas 53 centavos (IWPR 2004).
  • A la velocidad a la que se va cerrando la brecha, las mujeres en los Estados Unidos no obtendrán iguales ingresos hasta el año 2050. Las mujeres representan el 64% de las personas con salario mínimo en ese país, según la oficina de estadísticas sobre trabajo en 2007.
  • Las mujeres de edad avanzada son 70% más proclives a ser pobres que los hombres de igual edad. El 35% de las estadounidenses trabajan muy pocas horas para participar en el plan de sus empresas en comparación con el 20% de los hombres, según el Institute for Women's Poverty Research.
  • En algunas regiones, especialmente en el África subsahariana, las mujeres aportan el 70% del trabajo agrícola, producen más del 90% de los alimentos, y sin embargo, no tienen ninguna representación en las deliberaciones presupuestarias, señaló el Foro Económico Mundial en 2005.
  • La Campaña del Milenio informa en 2007 que dos tercios de los niños privados de educación primaria son niñas y el 75% de los 876 millones de personas adultas analfabetas son mujeres.
  • La desigualdad de género en la educación y el empleo en el África subsahariana ha reducido el crecimiento per capita en un 0,8% anual, según los últimos cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
  • El porcentaje medio mundial de mujeres parlamentarias en 2007 es sólo del 17,3%, según la Unión Interparlamentaria; los Estados Unidos se ubican en el puesto 67 con un escaso 16%.
  • La BBC informa que sólo el 10% de los directores de las 100 empresas de la FTSE británica son mujeres.
  • Las mujeres actualmente ocupan sólo 1 de cada 10 cargos directivos de decisión en las 400 empresas más grandes de California que cotizan en bolsa.
  • Las mujeres representan menos del 1% de los directores de las juntas empresariales en Japón.
  • La insuficiente atención en salud reproductiva restringe la productividad laboral de las mujeres, en algunos casos en un 20%, con un costo mundial de 250 millones de años de vida productiva por año, según un estudio de 2004 del Instituto Alan Guttmacher.
  • Aproximadamente el 60% de las razones esgrimidas por las mujeres en América Latina y el Caribe ya sea para no ingresar o para abandonar el mercado laboral se relacionan con sus obligaciones de provisión de cuidados, según una declaración de 2007 del Fondo de Población de la ONU (FNUAP).
  • De los $69 mil millones de asistencia extranjera para el desarrollo puestos a disposición en 2003, sólo $2,5 mil millones o el 3,6% fueron destinados para igualdad de género como un objetivo principal o significativo, según la nota sobre políticas de 2007 de la Unidad de Estudios sobre Políticas de la Mancomunidad Británica (CPSU, por su sigla en inglés).

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